Qué es y cómo preparar un juego heurístico para niños

16/03/2020

Papelería Distrimar

Temas: Juegos

niños jugandoLa heurística hace referencia a una técnica de indagación y de descubrimiento. Ayuda a estimular a los más pequeños, aprovechando su curiosidad y sus indagaciones espontáneas para favorecer su movilidad, sobre todo la mecánica de las manos, pero también para que experimenten sensaciones a través de la vista o el tacto también útiles en su aprendizaje.

El juego heurístico tiene muchos beneficios, sobre todo, entre niños y niñas de entre 12 y 24 meses, por lo que merece la pena detenerse a ver cuáles son esos beneficios y cómo se ponen en marcha diferentes juegos heurísticos, como el cesto de los tesoros, para aprovecharlos.

Qué es y cuáles son los beneficios del juego heurístico

Fue la educadora inglesa Elinor Violet Goldschmied quien desarrolló los conceptos de cesto de los tesoros y juego heurístico. Mediante este se fomenta la adquisición y desarrollo de capacidades que el niño es capaz de aprender por sí solo, fruto de la enorme curiosidad que le acompaña en los primeros meses y años de vida. Así pues, la finalidad no es otra que la interacción con diferentes objetos y materiales.

Al observar y tocar, el pequeño está fijando su atención en algo que examina al detalle, si le interesa, lo que fomentan su capacidad de concentración. Además, manipularlo implica contribuir al desarrollo de su finalidad fina y gruesa.

A través del juego heurístico el pequeño tomará conciencia sobre los elementos que le rodean, e incluso sobre leyes naturales como la gravedad. Un descubrimiento que le ayudará a comprender mejor, y que fomenta su imaginación y su creatividad.

Preparando el juego: el cesto de los tesoros

Los beneficios para los más pequeños son evidentes, pero para los adultos el juego heurístico tiene dos ventajas: es muy sencillo de poner en marcha y no requiere apenas intervención. De hecho, si seguimos la pauta marcada en su momento por la educadora Goldschmied, su papel debe limitarse a la observación y a la resolución de alguna duda si el pequeño la expresara. Nada de guiar ni obligar, pues se perdería ese carácter espontáneo fundamental.

Así pues, el juego heurístico usa materiales que se juntan en un mismo lugar, el llamado cesto de los tesoros, y que el pequeño irá manipulando a su antojo según qué le llame más la atención. Se pueden ordenar con cierto criterio, como el de la tipología.

Pensemos, por ejemplo, en las posibilidades de algo que puede haber en casa, como es el material de oficina: tampones para sellos, cintas adhesivas, papel de embalar, bolígrafos, plástico burbuja, etc. Imagina las posibilidades que objetos aparentemente tan sencillos ofrecen a la vista, al tacto o al oído: aprender la mecánica del tampón de sellos, descubrir el funcionamiento de la cinta adhesiva u oír cómo explotan las burbujas son estímulos que fomentará la curiosidad del pequeño.

Por supuesto, todo tiene que ser seguro, el juego heurístico y el cesto de los tesoros no deben representar ningún peligro para el pequeño, y aun así la manipulación debería estar supervisada por una persona adulta.

Alternativas al cesto de los tesoros

Una variante del cesto de los tesoros son las paredes y paneles sensoriales, que también aporta los beneficios del juego heurístico. De hecho, su uso se asocia con frecuencia al empleo del famoso método Montessori, pues está en sincronía con la filosofía en la que se basa: los niños descubren el mundo que les rodea a través de los sentidos, y ofrecerles un conjunto de estímulos les ofrece la posibilidad de experimentar.

En este caso, se trata de poner a su alcance una superficie más o menos grande con materiales de diferentes texturas, durezas, tamaños y colores, y cuya manipulación le genere diferentes sensaciones. En el mercado puedes encontrar una amplia gama de tableros para favorecer el juego heurístico, de diferentes materiales y precios, pero también puedes elaborarlos en casa con artículos que ya tengas. Es muy fácil.

Usa alguna superficie rígida, como un panel de madera o una pizarra. Selecciona diferentes elementos siguiendo el criterio de la variedad, y pégalos al tablón para componer un collage de objetos que el niño pueda ver y tocar. Puedes emplear un pegamento con spray o un velcro, para ir cambiando después los objetos.

¿Y qué puedes incluir? Figuras geométricas de colores, tubos de plástico, una bufanda de plumas, un esponja, juguetes que tengan botones y/o que hagan ruido, un cordón lleno de botones de colores… Lo que se te ocurra que sea seguro y que creas que puede llamarle la atención.

Ahora que sabes qué es el juego heurístico, qué beneficios aporta y cómo poner en marcha tanto el cesto de los tesoros como los paneles sensoriales, puedes basarte en la curiosidad innata de los pequeños para estimular su aprendizaje. Recuerda intervenir lo menos posible y asumir un rol de mediador y no de guía, para que no se pierda la espontaneidad.

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